
Los antiguos egipcios pensaban que el alma de una persona se compone de nueve partes diferentes con aspectos muy distintos. Creían firmemente que el alma humana estaba compuesta por nueve partes principales: Ren, Ba, Ka, Shuyet y Jb, Akh, Sahu, Khat y Sechem.
El Jb (Corazón)
En el antiguo Egipto, era una parte muy importante del alma egipcia. En el mito, se pensaba que se formaba a partir de la sangre de la madre del niño. Era la llave del cielo.
Shuyet (Sombras)
En la mitología egipcia, se creía que Shuyet sintetizaba lo que realmente era una persona, es decir, su comportamiento y características. Siempre está presente y es una parte importante del alma egipcia.
Il Ren (El nombre)
Se consideraba una de las partes centrales y vitales del alma. Ren fue entregado a una persona en particular en el momento de su nacimiento y vivió hasta su muerte.
El Ka (La Chispa de la Vida)
Los antiguos egipcios pensaban que Ka era uno de los conceptos esenciales del alma egipcia. Hizo posible distinguir a una persona muerta de una persona viva.
El Khat (El Cuerpo)
Era otra parte importante del alma. Era el vínculo entre el alma y la parte existente de una persona en la Tierra.
El Akh (El Ser Inmortal)
Los antiguos egipcios pensaban que esta parte era el yo inmortal. Ofreció una unión mágica entre Ba y Ka.
El Sahu (El Juez)
El Sahu era otro lado de Akh que venía de una persona en sus sueños o como un fantasma. El Sahu se diferenció de todos los demás aspectos del alma una vez que Osiris consideró a la persona digna de la existencia eterna.
Sechem (otro aspecto de Akh)
Este era otro aspecto del Akh que controlaba las circunstancias. Tenía el poder de controlar el entorno y el resultado más probable.
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